lunes, 15 de septiembre de 2014

ABSTENERSE GRADUADOS DE PROV. DE BUENOS AIRES

La entrada más barata del Teatro Colón se llama Paraíso. Es la locación desde donde más lejos veremos a la sinfónica, y sin embargo la llaman Paraíso. El vaso más pequeño de los que vende Starbucks se denomina Tall. Uno podría preguntarse, ¿engaña a alguien esta inflación de calificativos?

La semana pasada el Gobierno de la Prov. de Bs. As. cambió las calificaciones que se pondrán en los colegios. La nota más baja será un 4 y para los chicos 1ero a 3ero, las calificaciones serán muy bueno, bueno y regular. Y el que se llevó materias (hasta 2) podrá pasar de grado, pero deberá aprobarlas en el transcurso del siguiente año.


Es posible que cambios tan irrelevantes no tengan efecto alguno sobre “la estigmatización” y “la exclusión social” que dicen buscan resolver con las medidas. Es más, puede que todas estas medidas produzcan el efecto contrario al deseado.

identificar a los productivos

En el mercado laboral el empleador no sabe con seguridad cuáles son las habilidades productivas de la persona que contrata. Contratar a alguien es una inversión que se realiza en un marco de incertidumbre. Estamos comprando una lotería; podemos encontrarnos con una excelente persona o con un mediocre trabajador.

Si bien el empleador no sabe qué le deparará, sí puede conocer su currículo, donde figura la educación alcanzada, otros trabajos donde estuvo, edad, sexo, etc.

Cada vez que un empleador contrata se va formando una idea de lo esperable dados ciertos atributos. Los que vienen de tal universidad son mejores que los que estudiaron en tal otra, por ejemplo.

A su vez, el trabajador va eligiendo sus atributos (años de escolaridad, colegio privado o público, universidad, etc.) en función del costo que tiene adquirirlos y de la retribución que pueda llegar a obtener en el mercado del trabajo. Es decir, de cómo pueda utilizar esos atributos para señalarse como una persona valiosa.

Así surge un feedback permanente en donde el empleador se genera un sistema de creencias. Las creencias que va creando le permiten ofrecer un salario en función de las características que observa en los trabajadores y su evaluación empírica de la productividad. Los trabajadores, por su parte, toman decisiones sobre dónde estudiar, qué cursos hacer, etc., en función del beneficio que observan obtienen los que fueron a tal o cual colegio o obtuvieron x calificaciones.

Así este ciclo va creando una reputación tanto para los trabajadores como para las instituciones educativas que estos eligieron. Esto mismo fue desarrollado por la teoría de juegos en 1973 con el seminal trabajo “Job Market Signaling” del Premio Nobel Michael Spence .

Ahora bien, de no existir una relación negativa entre el esfuerzo requerido para escolarizarse y la productividad, entonces la educación no tendría sentido. En otras palabras, a los que más les cuesta estudiar, aprobar y sacar buenas notas son, muy frecuentemente, los menos productivos.

De modo que la escolaridad sirve para diferenciar a las personas por productividad. Los menos productivos tendrán peores notas y menos títulos. Lo cual nos sirve para distinguirlos en el mercado de trabajo.

Incluso se puede pensar que la educación no cambia un ápice la productividad, y que sólo es útil como un sistema para señalar a los productivos de los no tanto. Los productivos ya lo eran antes de pasar por la escuela, sólo que tuvieron que correr esa carrera para demostrarlo. O, como reza el lema de la Universidad de Salamanca, la escuela no da nada que la naturaleza no haya ya otorgado.

Entonces, romper con el sistema de notas, bajar la vara, provocará una inflación de títulos y notas. Sin embargo, con el tiempo esos títulos perderán valor. Porque una vez que ingresen dentro del feedback laboral, los trabajadores y las escuelas de la Provincia comenzarán a ganarse una mala reputación. De la misma manera que ocurre en esos avisos clasificados en donde indican “Graduados de X universidad, abstenerse”.

En definitiva, estas medidas arruinan el sistema educativo provocando un daño sobre la reputación de las instituciones y las personas. Y, con el tiempo ocurrirá que se crearán nuevas instituciones con mejores reputaciones que sí permitan discernir a unos de otros. Como viene sucediendo desde hace tiempo con la matrícula de los colegios públicos. Donde esta sigue cayendo, mientras que la de los colegios privados sube.




Links
En medio de la polémica, Nora De Lucía dice que "no se eliminan los aplazos" en la primaria bonaerense - 11/SEP/14

Job Market Signaling - Michael Spence - 1973

¡Vuelen, blancas palomitas! La caída de la matrícula en las escuelas primarias públicas argentinas - Narodowski

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